Otra vez con ganas de escribir...mi ultimo día en Argentina fue el 8 de noviembre, como siempre me mantuve en la mala costumbre de madrugar y salir a recorrer las calles donde algunos borrachitos todavía celebraban, la ciudad apenas despierta de su placido sueño de niña enamorada, mañana muy temprano regreso a Colombia, solo queda despedirme de esta hermosa ciudad por lo tanto solo alcanzo a hacer dos cosas, visitar la casa rosada, e ir a caminito a ver bailar tango.
De la Casa Rosada investigue que su origen se remonta a 1580 cuando Don Juan de Garay mando cavar una zanja y extender la tierra de estas para formar terraplenes, a manera de castillo del Medievo por construir, en 1595 se levanto la muralla, el foso y el puente levadizo y a finales del siglo XVIII se construyo el fuerte, que duro un siglo y medio en pie, Este fuerte fue residencia de virreyes y gobernadores españoles después albergo a las autoridades de los sucesivos gobiernos patrios: las Juntas, los Triunviratos, los Directores Supremos, los Gobernadores de Buenos Aires y el Primer Presidente de la Argentina, Bernardino Rivadavia. Abandonada y parcialmente demolida, volvió a tener protagonismo como sede del gobierno político a partir de 1862, cuando Mitre se instaló con sus ministros, remozando la antigua residencia oficial del fuerte. Su sucesor, Sarmiento, decidió embellecer la morada del Poder Ejecutivo Nacional, dotándola de jardines y pintando las fachadas de color rosado, con el que, posteriormente, se continuó caracterizando. La construcción de la actual Casa de Gobierno comenzó en 1873, cuando por decreto se ordenó construir el edificio de Correos y Telégrafos en la esquina de Balcarce e Hipólito Yrigoyen. Pocos años después, el presidente Julio A. Roca decidió la construcción del definitivo Palacio de Gobierno en la esquina de Balcarce y Rivadavia, edificación similar al vecino Palacio de Correos. Ambos edificios se unieron en 1886 mediante el pórtico que hoy constituye la entrada de la Casa Rosada que da hacia Plaza de Mayo.
A parte de esta reseña histórica no añado gran cosa, visitar la casa rosada es como visitar la casa de Nariño en Bogotá o el Palacio nacional construido por el dictador Trujillo en Santo Domingo (republica Dominicana), una casa museo donde los gobernantes duermen entre sabanas de gloria, el poder para que dijo alguna vez el maestro Echandia, el poder para que pensaba al recorrer lo que está permitido conocer en esa gran casa que inicio siendo un humilde fuerte, en esa Casa Rosada que como aves de paso han vivido muchos gobernantes buenos y malos, democráticos y tiranos, bondadosos y crueles, en fin allí han dejado sus huellas toda clase de seres humanos, los presidentes que han gobernado ese bello país de la pampa y la gaucheria, del tango y la milonga.
Ahora me espera el tango, bienvenido seas, baile odiado y amado, vituperado y homenajeado, baile de malandrines y lunfardos y de los salones de Paris, El tango tiene una historia que corresponde a la historia de Argentina, esta nación se hizo de emigrantes y con los emigrantes nació el tango, algunos dicen que sus orígenes se remontan a los esclavos africanos que llegaron a rio de la Plata. Lo cierto es que a mediados del 1800, los conocidos conventillos de la pujante ciudad de Buenos Aires se llenaban de paisanos del interior, "gringos" recién bajados del barco y varios porteños de pocos recursos que, quizás para diferenciarse o para generar arraigo, marcaron con impulso propio las nuevas expresiones populares.
El tango germino en las casas de baile, orillaba el Riachuelo, los boliches de carreros y cuarteadores, los conventillos del barrio sur. Por esos años, muchos de los inmigrantes venían solos y las pocas mujeres que venían se encontraban en las academias o en las casas de citas. Los guapos, compadritos y malevos se encontraban en el Café Sabatino, el Almacén de la Milonga y el Viejo Bailetín del Palomar. En los boliches de la calle Necochea de La Boca, empezaba a escucharse esta música alegre, juvenil y pícara que, bajo el ritmo del dos por cuatro, ejecutaban Rosendo Mendizábal, Eduardo Arolas, Angel Villoldo y otros autodidactas que componían sin conocer las partituras.
El tango dejaba de ser exclusivo del arrabal para internarse poco a poco en el centro de la ciudad. Los organitos callejeros lo difundían por los barrios donde era común ver parejas de hombres bailando en las calles. En él estaría involucrada la coreografía de la milonga, el ritmo del candombe y la línea melódica, emotiva y sentimental de la habanera. Pero también recibió influencia del tango andaluz, del chotis y del cuplé, a los que se agregan las payadas puebleras y las milongas criollas.
Se cree que el primer compositor de tango fue Juan Pérez, autor del tango Dame la Lata. Sin embargo, es muy probable que hayan existido otros autores y canciones anteriores. Además de la obra de Pérez, las primeras composiciones fueron El Tero y Andate a la Recoleta
El tango y yo somos viejos amigos, mi papa escuchaba mucho tango, yo desde chica cantaba caminito, y ya mayor iba con los viejos a la peña del tango en Bogotá a escuchar y ver bailar tango, asi que no me era tan desconocido.
El baile con su complicada etiqueta donde la coreografía está diseñada a partir del abrazo de la pareja, y es sumamente sensual y compleja, recuerdo la famosa caída de la hoja con que cierra el baile, recuerdo un día que intentando imitarla con un parejo no muy ducho caí de espaldas haciendo el oso en la fiesta.
Caminito es el sitio tradicional del tango en Buenos Aires y es una calle museo y un pasaje tradicional, de gran valor cultural y turístico, ubicado en el barrio de La Boca de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. El lugar adquirió significado cultural debido a que inspiró la música del famoso tango Caminito (1926), compuesta por Juan de Dios Filiberto, las casas están pintadas de muchos colores Se encuentra en el pintoresco barrio de La Boca, con unos de sus extremos frente al Riachuelo, en la Vuelta de Rocha, y a unos 400 metros del La Bombonera, estadio del Club Atlético Boca Juniors.
El sendero se extiende de oriente a occidente, formando una curva de unos 150 metros, su forma sigue el curso de una antigua vía de ferrocarril, posteriormente abandonada. En 1959 fue convertido oficialmente en una "calle museo", completamente peatonal, con el nombre de "Caminito", su trayecto sinuoso se debe a que originariamente fluía por allí un arroyo que desaguaba en el Riachuelo, y que debía cruzarse por un pequeño puente, debido a lo cual esa zona del barrio era referida como Puntin, que quiere decir precisamente, "puente pequeño" en dialecto genovés o xeneize. Luego circuló por allí un ferrocarril portuario, hasta 1920. Una vez cesado, la vía se convirtió en un sendero natural, conocido en el barrio como "La Curva" que fue deteriorándose hasta convertirse en un basurero.
En 1950 un grupo de vecinos, entre los que se encontraba el conocido pintor boquense Benito Quinquela Martín, decidieron recuperar el lugar. En 1959, a iniciativa de Quinquela Martín, el gobierno municipal construyó allí una calle museo, con el nombre que le había puesto el tango, "Caminito".
Allí ves parejas bailando tango en plena calle, parejas de jóvenes y sobre todo de personas mayores, que lo hacen con una gracia y donaire que dejan boquiabiertos a más de uno, caminito es esencialmente el tango para los turistas.
Pocos días después en Bogotá tuve la oportunidad de conversar con el poeta Héctor Negro, después de un magistral conversatorio sobre su obra en la universidad central. El maestro es uno de los poetas vivos más representativos de Argentina y un compositor de tangos, sus temas han sido interpretados por voces como Susana Rinaldi y la negra maravillosa que falleció hace escasos dos meses: Mercedes Sosa. El maestro explicaba que la poesía hecha canción tiene unas características especiales, debía ajustarse al ritmo y a la melodía, la rima entonces se enmarca en esos parámetros, y que en cambio la poesía en cambio permitía mayores libertades, Héctor negro tiene a su haber más de 20 libros de poesía, entre ellos uno de poesía lunfarda, el lunfardo es el argot de los barrios bajos y de los malevos.
La obra tanguística de Negro comprende gran número de títulos, entre ellos "Esta ciudad" (música de Osvaldo Avena), que obtuvo, en 1967, el primer premio del concurso de música ciudadana abierto por la empresa Odol. "Un lobo más", corresponde a la pieza escénica "Tres días con gerente", de Julio César Silvain, presentada por el Teatro Impulso en 1966 (fue cantado allí por Benigno Matos, actor de ese elenco teatral). A la misma pieza pertenecen otros dos tangos de Negro y Avena: "Responso para un hombre gris" y "Un mundo nuevo.
En Argentina conseguí un CD del cual transcribo la letra de este tango escrito en homenaje a l poeta Héctor Negro y la cual transcribo a continuación:
Tango en Negro (tango)
Música: Sacri Delfino
Letra: Alejandro Szwarcman
El lengue le deschava una pintuza
de vate arrabalero y de malevo.
Y tiene, del Tortoni a Villa Ortúzar,
amores que prodiga en tangos nuevos.
Sus tangos, que son tangos de ternura,
ternura de tranvías que se quedan,
haciéndole al olvido una diablura,
a Héctor no hay olvido que lo pueda.
Y está su antigua musa de tablón
pariendo versos anchos de adoquín,
ojeando en el cordón la soledad
del tiempo que deviene en porvenir.
Y sueña con potreros de algodón
ocultos bajo el sol de Parque Chas,
allí donde remonta la ilusión
de un pibe corazón de "centrojás".
El día que se apague la alegría
del caño, la gambeta y del sombrero,
él siempre hará de pájaros poesía
que tenga olor a tiempo dominguero.
Y es Héctor, por poeta de otro mundo,
poeta de lo simple y lo sincero
y es Negro, por maestro y por profundo,
igual que el vino tinto y compañero.
Ni siquiera intente bailar, me basto con mirar, ya anochecía y bastante cansada me dirigí al hotel, al otro día muy temprano regresaría a mi hogar.